VAGO, UNA OBRA DE YOSKA LÁZARO
Los sábados en el Teatro del Abasto se presenta este trabajo del grupo A Tres Velas dirigido por Yoska Lázaro que indaga algunas de las fisuras sociales de nuestro país con una hondura poco frecuente.
Por Teresa Gatto
"Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos"
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos"
Eduardo Galeano
Para los que vivimos en el conurbano, Vago es una
realidad de los 90’.Yoska Lázaro trabaja la realidad de un país devastado,
el de esos años, como si se le hubiera hecho carne. Puede metaforizar
líneas extremas: una mujer, en la piel de Romina Oslé,
aspira a tener lo que le sobra a una manzanera (nefasta figura de poder y
despilfarro), puede ser monta de un hombre que le da asco y ser deseada
y desear al "Tute", orgánicamente interpretado por Nicolás Blandi. O, como "el Nene", en un gran trabajo de Fernando García Valle,
que puede sobrellevar sin saber qué riesgos ni que destino implica
tener un ACV. El Nene quiere una silla de ruedas y no por su
discapacidad. También, se puede entregar el cuerpo al primero o al
último por nada o por una dosis, como Julieta Timossi,
“la Mili” que juega en la cornisa el juego que no puede jugar en la casa
familiar. Porque en el teatro de Yoska Lázaro hay un asedio a la
cuestión social que no se queda en la denuncia y no sé si la pretende,
al menos no como moralina, sino que indaga de modo existencial, político
(que casi es lo mismo) y social, los hechos y los pone en
representación. No pide conclusiones, no las da, dramatiza que es lo que
el teatro hace mejor.
Todos buscan, nadie encuentra y sin embargo son marionetas del
"puntero", del que banca en el barrio, del que manda, esa figura tan
patética como poderosa, que aquí está a cargo de Marcelo Saltal, quién será "Camacho". Su poder es de hojalata pero frente al “no poder” del resto se vuelve absoluto.
Hay dos cuestiones a destacar. Por un lado la consonancia que Yoska
Lázaro, español él, hace con temas que forman parte de nuestra Comedia
Humana, sudamericana, argenta, tremenda en los tiempos del
neoliberalismo más crudo del que se tenga memoria y por otro, la
economía de recursos con la que lleva a escena a estos desgraciados de
toda desgracia. Solos. Alguien, ellos, ayer, ahora, siendo, matan a
pobres corazones…
Un cuarto en ruinas, un extra escena que se infiere por dichos y el
encierro. Eso. El encierro. Sin afanes de pontificar sobre nada. Nunca
un pontífice puso las patas en el barro. No que yo recuerde. Ellos sí,
tienen los pies en el barro pero no es sólo literal, tienen los pies en
el barro de la historia que les tocó, allá cuando el acceso a todo fue
denegado y tener era una quimera que estaba más allá del precipicio.
Sin golpes bajos porque el golpe es existir allí, con una potencia textual enorme y buenos trabajos actorales(...)
Sin golpes bajos porque el golpe es existir allí, con una potencia textual enorme y buenos trabajos actorales(...)




